creatividad.Muchas veces  creemos que la creatividad es una habilidad de solo algunas personas y que ésta es una condición que no puede ser cambiada. Sin embargo sabemos que esta competencia es de gran ayuda en el desarrollo profesional a la hora de tener que encontrar soluciones o tomar decisiones de manera acertada.

Muchas de las barreras para ser creativos son construidas por nosotros mismos, por lo que en esa medida es posible iniciar un camino hacia el desarrollo de un pensamiento creativo cuando logramos eliminar dichas limitantes. Algunas de las condiciones que nos impiden desarrollar nuestro potencial creativo son las siguientes:

No creer en sí mismo: cuando una persona no cree en sus capacidades deja ir sus buenas ideas porque no las considera valiosas. El primer paso hacia la creatividad es reconocer nuestro valor y creer que podemos ser generadores de cambio.

Miedo a la equivocación y al qué dirán: en el actual entorno es valorada aquella persona  que siempre tiene la razón. Sin embargo, dentro del proceso creativo es necesario equivocarse ya que de esta forma es posible descubrir la forma de hacer bien las cosas. Lo que hoy nos parece obvio alguna vez no lo fue, y ahora tenemos ese conocimiento porque alguien con valor nos los enseño.

Casarnos con nuestra idea: siempre las ideas son susceptibles de ser mejoradas o reemplazadas, debemos estar abiertos a visualizar varias opciones y no creer que la primera que consideramos es la ganadora.

Ser resistente al cambio: pensar que si algo siempre se ha hecho así, se debe seguir haciendo de la misma manera es una barrera a la creatividad. Evitemos las frases que impiden el desarrollo de un ambiente creativo y estemos atentos a intentar nuevas formas de hacer las cosas.

Sentirse incómodo con la confrontación: es en un ambiente donde existen diferentes visiones y opiniones donde se generas ideas innovadoras y procesos de cambio. No huyamos a la diferencia, hagamos frente y miremos el mundo desde diferentes perspectivas.

Aferrarse a las rutinas. Si usted desarrollar su día de la misma manera una y otra vez  está ahogando su potencial creativo. Trate de cambiar la rutina de manera permanente, la forma de hacer las cosas, de desplazarse hacia su trabajo, las actividades de descanso que realiza, sus temas de conversación, etc. Haga que cada día sea único.

No estar comprometido con el proceso creativo: si cree que se le ocurren muchas ideas pero no sucede nada, tal vez no les está dando el tratamiento requerido para su desarrollo. Lo primero que debe hacer cuando considere que se le ha ocurrido una buena idea es documentarla, ya que ésta puede aparecer en el momento menos esperado: cuando está paseando, haciendo ejercicio, durmiendo, etc. Luego estúdiela, analice las condiciones necesarias para desarrollarla e impleméntela. Verá que las cosas empiezan a cambiar…

Solucionar los problemas con el mismo esquema mental: si su forma de solucionar los problemas se basa en el mismo raciocinio y no obtienen los resultados esperados, trate de validar otras opciones: consulte a una persona que no tenga un amplio conocimiento del tema pero que usted considere idónea; O trate de imaginarse que el problema es de otra persona y usted desempeña el papel de consultor, de esta forma podrá encontrar nuevas soluciones con el cambio de rol.

Con estos primeros pasos podrá iniciar su proceso hacia el desarrollo de un pensamiento creativo enriquecedor y satisfactorio y no volverá a permitir que sus ideas le vuelvan a escapar.

Fuente: Marisol Caldas, editora de Ideas Plus. Este artículo está distribuído bajo una Licencia Creative Commons